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domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Puede haber vida en el océano subterráneo de Plutón?

Investigadores creen que la presencia de amoníaco solo permitiría la existencia de organismos muy básicos y primitivos, incluso precelulares

Vista de Plutón tomada por la nave New Horizons de la NASA. La topografía tiene un código de colores: morado y azul son bajos y amarillo y rojo, altos - PM Schenk LPI / JHUAPL / SwRI / NASA

Plutón, el icónico planeta enano en el extremo del Sistema Solar, puede tener un gran océano bajo su superficie. Así lo indican las últimas investigaciones realizadas a partir de las imágenes tomadas por la sonda New Horizons de la NASA durante el sobrevuelo de ese lejano mundo en julio de 2015. Entonces se descubrió una brillante región en su superficie con una curiosa forma de corazón, conocida como Sputnik Planitia. Ahí debajo, concretamente en el «ventrículo» izquierdo, escondido bajo una capa helada, es donde puede existir ese mar exótico, espeso y frío. Pero, ¿puede contener vida?
William McKinnon, profesor de ciencias terrestres y planetarias en la Universidad de Washington en St. Louis y coautor de dos de los cuatro nuevos estudios sobre Plutón publicados esta semana en la revista «Nature», sostiene que es posible, pero que en ese caso sería muy básica y primitiva, ya que ese océano está cargado de amoníaco.

La presencia del líquido acre e incoloro ayuda a explicar no sólo la orientación del planeta enano en el espacio, sino también la persistencia del enorme océano cubierto de hielo de casi 1.000 km de ancho y más de 80 de espesor que otros investigadores llaman de «aguanieve» o «medioderretido», pero que McKinnon prefiere presentar como viscoso o meloso.
«De hecho, la New Horizons ha detectado amoníaco como compuesto en Caronte, la gran luna de Plutón, y en una de las pequeñas lunas. Por lo que es casi seguro que está también en el interior de Plutón», dice McKinnon. «Lo que creo que está ahí abajo en el océano es bastante nocivo, muy frío, salado y muy rico en amoníaco, como un jarabe o un sirope».
«No es un lugar para los gérmenes, y mucho menos para los peces, calamares, o cualquier forma de vida tal y como la conocemos», agrega. «Pero al igual que con los mares de metano en Titán -la luna principal de Saturno- se plantea la cuestión de si algunas formas de vida verdaderamente nuevas podrían existir en estos líquidos exóticos, fríos».
A medida que la humanidad explora el Cinturón de Kuiper y llega cada vez más lejos, hay más posibilidades de descubrir nuevos mares subterráneos y más posibilidades para la existencia de vida exótica. «La idea es que los cuerpos de escala de Plutón, de los cuales hay más de uno por ahí en el Cinturón de Kuiper, podrían tener este tipo de océanos. Pero serían muy exóticos en comparación con lo que pensamos que es un océano», apunta el investigador.
Y continúa: «La vida puede tolerar un montón de cosas: una gran cantidad de sal, frío extremo, calor extremo, etc, pero no creo que se pueda tolerar la cantidad de amoníaco que Plutón necesita para evitar que su océano se congele (el amoníaco es un excelente anticongelante). No es que el amoníaco sea del todo malo. En la Tierra, los microorganismos en el suelo fijan el nitrógeno en amoníaco, que es importante para la fabricación de ADN y las proteínas».

Vida precelular

Pero a su juicio, si se especula sobre la vida en un océano que está completamente cubierto con una capa de hielo, lo más probable es que lo mejor que pueda esperar es una especie muy primitiva de organismo. «Incluso podría ser precelular, como pensamos que era la vida en la Tierra temprana».
La investigación recientemente publicada se adentra en la creación, probablemente por un objeto de 200 km de ancho proveniente del cinturón de Kuiper que golpeó Plutón hace más de 4.000 millones de años, de la cuenca que incluye Sputnik Planitia.
El colapso del enorme cráter levantó el océano bajo la superficie de Plutón, y la densa agua, en combinación con la densa superficie de hielo de nitrógeno que ocupa el agujero, formó un enorme exceso de masa que provocó que Plutón volcara y se reorientara sobre sí mismo con respecto a Caronte.
Pero la elevación del océano no durará si el hielo de agua caliente en la base de la capa de hielo puede fluir y adaptarse a la manera de los glaciares en la Tierra. Agregando suficiente amoníaco al agua, a temperaturas increíblemente frías (de hasta menos 145 grados Fahrenheit) aún puede ser líquida, aunque muy viscosa, como el sirope frío de las tortitas. A estas temperaturas, el hielo de agua es rígido, y la superficie del océano elevado se convierte en permanente.
«Todas estas ideas acerca de un océano interior de Plutón son creíbles, pero son inferencias, no detecciones directas», advierte McKinnon. «Si queremos confirmar que existe un océano así, necesitaremos mediciones de la gravedad o radar de sonido del subsuelo, lo cual podría lograrse mediante una futura misión orbital a Plutón. ¡Todo depende de la próxima generación para continuar donde lo dejó la New Horizons!».

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jueves, 1 de diciembre de 2016

El corazón de hielo de Plutón no nació de un trauma

Cuatro estudios presentados en Nature reconstruyen los procesos que hicieron aparecer en este mundo una llanura hundida cubierta por una gruesa capa de hielo

Plutón y Caronte, en falso color. Delante se aprecia una depresión en forma de corazón y cubierta de hielo - NASA/JHUAPL/SWRI

Cuando el 14 de julio de 2015 la nave de la NASA «New Horizons» sobrevoló las cercanías de Plutón, pareció que el hombre había conseguido por fin explorar los límites tradicionales del Sistema Solar. Con aquel rápido vistazo al último mundo, se cerraba la primera etapa de una ambiciosa campaña de exploración del espacio. Sin embargo, desde el principio resultó evidente que más allá había nuevos horizontes que seguir explorando. Por ejemplo, después de ese primer vistazo, resultó que Plutón, por muy enano que fuera, era también un mundo complejo y fascinante, repleto de valles, cordilleras, placas de hielo, volcanes y hasta un posible océano subterráneo de escarcha. Gracias a todo eso hoy en día ni siquiera se puede descartar que albergue vida en su interior.
Poco a poco los resultados de «New Horizons» han ido modificando lo que sabemos sobre Plutón y en general sobre la formación del Sistema Solar. Este miércoles, cuatro artículos publicados en Nature han presentado nuevas ideas sobre la vida de Plutón. Uno de ellos defiende la hipótesis de que el corazón de hielo de Plutón, una depresión cubierta por una capa de hielo de cuatro kilómetros, no se formó por un impacto, como otros han sugerido, sino al principio de la vida de este pequeño mundo helado. Todo esto influye no solo en las ideas sobre cómo se formó este pequeño mundo, sino en general sobre cómo se forman los planetas.

«La principal diferencia entre nuestro modelo y otros es que sugerimos que la capa de hielo se formó de manera temprana, cuando Plutón estaba girando rápido, y que esa depresión se formó después y no por un impacto», ha dicho en un comunicado Douglas Hamilton, primer autor del estudio y profesor de astronomía en la Universidad de Maryland.
Esta visión contradice la idea de que esta zona se formara a causa del choque con un cuerpo del cinturón de Kuiper, la región donde reside Plutón junto a su mundo hermano, Caronte.
El equipo de Hamilton diseñó un modelo para tratar de reconstruir cómo se formó la planicie Sputnik, la región occidental del lóbulo del corazón. En aquel espacio hoy en día se acumula hielo de nitrógeno, metano y monóxido de carbono, en lo que parece ser una cuenca hundida. El objetivo fundamental era explicar por qué se formó esa depresión y esa acumulación de hielo. ¿Influyó la gravedad de Caronte, su compañero de órbita? ¿Fue a causa de un impacto? ¿Algún proceso de sublimación de hielo desestabilizó la corteza de Plutón?

El clima más inhóspito

En esta ocasión, los investigadores concluyeron que el origen de la planicie Sputnik se debió a la combinación del clima de Plutón y a a la gran inclinación de su eje de rotación: mientras que en la Tierra este eje está inclinado unos 23,5 grados, en Plutón llega a los 120. Esto hace que a lo largo del año de Plutón la cantidad de luz Solar que llega a la superficie sufra drásticas oscilaciones. Por eso, el hielo se condensa o se sublima.
En este caso, Hamilton ha sugeridoque la inclinación hizo que se acumulara hielo en los 30 grados de latitud (tanto al Norte como al Sur) del pequeño mundo. Esto hizo aumentar el albedo de la zona, lo que quiere decir que se incrementó la capacidad de reflexión de la luz solar en esa superficie. A causa de eso, y al igual que pasa en una montaña nevada, la luz del Sol comenzó a reflejarse más y el efecto hizo que las temperaturas cayeran. Por eso al final se acumuló aún más hielo.
Eso explicaría por qué el hielo se depositó, pero no por qué lo hizo ahí ni por qué se formó esa depresión en Plutón. Según Hamilton la explicación para estas preguntas está en que el peso del hielo acumulado allí era tan grande que cambió el centro de masas de Plutón. El influjo de la gravedad de Caronte, una roca muy próxima y bastante pesada en comparación con el otro mundo, ralentizó su órbita rápidamente (en tan solo unos pocos millones de años). Al final, estos fenómenos provocaron que una de las caras de Plutón quedara mirando permanentemente a Caronte. Por puro azar, resultó que la planicie Sputnik quedó en la dirección opuesta.

El peso del hielo

Con el tiempo, el peso del hielo hundió el terreno. Y creó el corazón helado que se puede ver hoy en día en Plutón. «El gran corazón de Plutón pesa mucho para un pequeño planeta, así que llevó inevitablemente a esa depresión», ha dicho Hamilton, recordando también que ese fenómeno ocurre también en la Tierra. Por ejemplo, la corteza de hielo de Groenlandia creó una planicie hundida en la corteza sobre la que descansa.
Junto a esta explicación, otros investigadores han presentado otros tres artículos más en Nature para explicar la dinámica de Plutón este mismo miércoles. Todos ellos han analizado procesos como la sublimación de nitrógeno, metano y monóxido de carbono allí. O por qué la gravedad de Caronte y el hielo le dan forma de huevo a Plutón, y además las esas tensiones generadas propician la formación de montañas y depresiones, visibles hoy en día.
«Los cuatro estudios son una prueba de los poderes deductivos de la ciencia planetaria moderna», ha escrito Amy C. Barr en un artículo que acompañaba a estas investigaciones en Nature. El problema es que habrá que esperar mucho hasta que otra misión pueda verificar, desde las cercanías de Plutón, las predicciones y las hipótesis presentadas por estos investigadores. Lo que sí parece claro es que los fenómenos que se observan en Marte, la Luna y algunos satélites también se pueden apreciar en Plutón. Parece que el viaje de nueve años de la «New Horizons» hasta Plutón sigue expandiendo los horizontes de lo que se sabe sobre el lugar donde vivimos.

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viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Apto para la vida? Descubierto un océano en Plutón con tanta agua como todos los mares de la Tierra

Los datos de la sonda New Horizons permitieron descubrir un vasto océano debajo de la enorme capa helada que cubre el planeta enano. Esto hace que Plutón sea, en teoría, apto para la vida.


La región de Tombaugh, unaa llanura en forma de corazón situada en la parte central del planeta enano Plutón, llevaba décadas llamando la atención de los científicos, pero no fue hasta el verano del año pasado cuando por fin pudieron estudiarla en profundidad gracias a los datos recabados por la sonda New Horizons.
Al analizar los datos recibidos, los científicos llegaron a la conclusión de que debajo de la capa helada que cubre el 'corazón' de Plutón se encuentra un denso océano subterráneo de agua mezclada con hielo. Esto pone al planeta enano en la lista de objetos en el Sistema Solar que tienen agua que, al menos en teoría, podrían albergar vidainforma Reuters.
Los resultados de dos estudios independientes al respecto fueron publicados por la revista 'Nature' este miércoles.

¿Cómo es este océano?

Mientras que Plutón es 150 veces más pequeño que la Tierra, la cantidad del agua que esconde bajo su superficie puede equivaler a la suma de todos los mares en nuestro planeta, recalca la agencia. La profundidad del océano es de 100 kilómetros, y está cubierto por una capa helada de entre 150 y 200 kilómetros de grosor.
La lejanía de Plutón con respecto al Sol hace que el planeta enano esté casi totalmente congelado. Aún así, puede retener un poco de calor, un 2% del que se acumula en nuestro planeta, según uno de los investigadores de New Horizon, Richard Binzel, citado por el portal Phys.org. Esto es suficiente para que el agua que se encuentra debajo de su superficie no se congele totalmente, sino que adopte un estado viscoso, mezclado con hielo.

¿Cómo lo hallaron?

La región de Tombaugh, y especialmente su 'ventrículo' izquierdo, llamado Sputnik Planitia, está alineada casi exactamente en una posición opuesta al satélite del planeta enano, Caronte. Los científicos supusieron que debía haber una anomalía gravitacional que durante millones de años alineara ambos objetos.
Al recibir los datos sobre la superficie del Plutón de la misión New Horizons, los investigadores llegaron a la conclusión de que esa anomalía gravitacional podía ser explicada por la existencia del espeso y pesado océano que se halla debajo de la llanura, explica Phys.org.

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

El corazón de Plutón esconde un océano de escarcha

Dos investigaciones independientes en la revista «Nature» resuelven uno de los mayores enigmas del planeta enano

La planicie Sputnik, el ventrículo izquierdo del corazón de Plutón - James Keane

Después de un largo viaje de nueve años, el 14 de julio de 2015 la New Horizons, una nave espacial de la NASA del tamaño de un piano, llegaba a Plutónpara pasar los siguientes tres meses observando su superficie antes de continuar hacia el cinturón de Kuiper. Durante el sobrevuelo, la sonda observó una brillante región en la superficie del planeta enano que pronto se hizo famosa por su curiosa y llamativa forma de corazón. Pero la nave se centró en una zona en particular, lo que viene a ser el «ventrículo» izquierdo, una planicie de 1.000 km de diámetro llamada Sputnik. Resulta que justo ahí debajo, escondido bajo una capa helada, puede haber un océano líquido viscoso, espeso y frío, compuesto de una especie de escarcha o aguanieve.

Una rebanada de Plutón- James Keane

La idea de que el planeta enano tenga un mar en su interior no es nueva, pero las dos investigaciones independientes que este miércoles publica la revista «Nature» son las más detalladas hasta el momento y pueden ofrecer una explicación convincente a un enigma sobre ese mundo helado en el extremo del Sistema Solar que desconcierta a los astrónomos desde hace décadas. La planicie Sputnik está sospechosamente bien alineada con el eje de mareas de Plutón. La probabilidad de que esto ocurra por mera coincidencia es solo del 5%, por lo que algo, una gran masa hasta ahora desconocida, tiene que interactuar con las fuerzas de marea entre el planeta enano y su luna Caronte para reorientarlo, poniendo la planicie justo en el lado contrario a la cara que da al satélite.

La planicie Sputnik «es un gran agujero elíptico en el suelo, por lo que el peso adicional debe de estar escondido en algún lugar debajo de la superficie. Y un océano es la forma natural de conseguir eso», explica Francis Nimmo, profesor de ciencias terrestres y planetarias en la Universidad de California en Santa Cruz y principal autor de uno de los estudios.
La cuenca masiva también parece extremadamente brillante en relación con el resto del planeta, y la razón, según sugieren los datos de la New Horizons, es que está llena de nitrógeno congelado. Ese nitrógeno puede estar en constante renovación como resultado de un punto débil en la parte inferior de la cuenca, que puede dejar salir el calor a través del interior del planeta enano, calentando el hielo.
La existencia de ese punto débil sugiere que la corteza de Plutón, sobre todo en esta región, debe de ser muy delgada. Si un gigantesco impacto creó la cuenca, también pudo haber provocado que cualquier material debajo de la superficie empujara la fina corteza hacia el exterior, creando una «anomalía gravitatoria positiva», o una gruesa y pesada masa que habría ayudado a alinear la región relativa a Caronte.
Pero, ¿qué tipo de material crearía suficiente peso gravitacional para reorientar el planeta en relación con su luna? A partir de los cálculos que comprenden el tamaño de Plutón y su flujo de calor interior, los investigadores encontraron que por debajo de la planicie Sputnik, a esas temperaturas y presiones, puede haber un océano semiderretido, parecido a un gigantesco granizado.

En el ecuador

Además de estar alineado con Caronte, el corazón de Plutón se encuentra casi exactamente en el ecuador, lo que puede haber ayudado a la región a mantener su alineación bloqueada firmemente en su lugar, objetivo al que también contribuyó que la capa de hielo haya persistido durante millones de años. Plutón está casi 40 veces más lejos del Sol que la Tierra, y le lleva 248 años terrestres completar el suyo propio. En las latitudes más bajas, cerca del ecuador, las temperaturas son casi de -204ºC, lo suficientemente frías como para convertir el nitrógeno en un sólido congelado.

Un gran impacto formó la planicie Sputnik- James Tuttle Keane

James Keane, del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona y autor principal del segundo estudio que aparece en «Nature», explica que el nitrógeno congelado ha tirado de todo el planeta, como una peonza con un chicle pegado, en un proceso llamado desplazamiento polar. Los planetas giran de manera que minimicen su energía, de forma que tienden a colocar cualquier masa extra cerca del ecuador, y su déficit en los polos. Por ejemplo, si un volcán gigante creciera en Los Ángeles, la Tierra se reorientaría para situar a la ciudad californiana en el ecuador.
Hay otros objetos en el cinturón de Kuiper que son similares a Plutón en tamaño y densidad, por lo que no sería raro que también albergaran océanos bajo la superficie. «Pueden ser igualmente interesantes, no sólo bolas de nieve congelada», asegura Nimmo.

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sábado, 12 de noviembre de 2016

Rayos X misteriosos procedentes de Plutón dejan desconcertados a los científicos

Los astrónomos afirman que la ausencia de una capa magnética medible y de una atmosfera gaseosa son condiciones inadecuadas para que se produzca este fenómeno.


El observatorio espacial Chandra de la NASA detectó rayos X procedentes de Plutón mientras sobrevolaba el planeta entre febrero de 2014 y agosto de 2015, a pesar de que los científicos creían que el planeta enano era incapaz de producir fotones de alta energía, informa la agencia espacial en su página web.
Según explican los científicos, los rayos X se producen generalmente por la interacción alrededor de un planeta o cometa de viento solar, el flujo de partículas cargadas del Sol y átomos de gas neutro.
Los astrónomos no creían que este escenario pudiera ser posible en Plutón, ya que, tras sobrevolar el planeta enano en 2015, la nave espacial New Horizons encontró que no tiene campo magnético medible y su atmósfera es una capa muy tenue de gases.
Sin embargo, un nuevo estudio ha descubierto que el planeta todavía emite una cantidad muy pequeña de rayos X. Ahora los investigadores están trabajando para explicar este proceso que, según ellos, podría conducir a nuevos descubrimientos.
Plutón es la entidad más grande en el cinturón de Kuiper, un disco helado en el sistema solar que se compone en gran parte de cuerpos pequeños. Los científicos creen que, si otros objetos del cinturón también emiten rayos X como los procedentes de Plutón, observaciones más detalladas podrían ayudar a encontrarlos.

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lunes, 31 de octubre de 2016

Plutón, como nunca lo había visto

15 meses ha durado la transferencia de todos los datos a la NASA. La sonda continuará ahora su misión hacia la periferia del sistema solar.

La capa de calina azul alrededor de Plutón captada por la sonda New Horizons.NASA/JHUAPL/SwRI

La NASA ha recibido el último paquete de imágenes de Plutón y su enorme luna Caronte, almacenadas desde que la sonda New Horizons la sobrevolara en julio de 2015, informó la agencia espacial estadounidense.
Los últimos datos han recorrido 5.500 millones de kilómetros en poco más de cinco horas hasta llegar a la Tierra, donde han sido recibidos en el Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, en el estado de Maryland (EE.UU.).

"Tenemos mucho trabajo por delante para analizar más de 400 observaciones científicas que han sido enviadas a la Tierra", comentó Alan Stern, el principal investigador del proyecto New Horizons.
Dado que solo se realizó un único sobrevuelo del planeta, la misión estaba destinada a recoger la mayor cantidad de datos posible y enviar una selección de datos prioritarios en los días de la aproximación, reservando el resto de información para ser remitido en los meses posteriores.
Ilustración artística de la transmisión de datos a la Tierra por la sonda de la NASA New Horizons.NASA/JHUAPL/SwRI

La NASA realizará una última verificación de los datos antes de proceder a borrar los dos registradores que la sonda lleva a bordo. El objetivo es liberar espacio de almacenamiento para poder grabar los nuevos datos de la misión de New Horizons al Cinturón de Kuiper, en la periferia del sistema solar, y su acercamiento al objeto sideral 2014 MU69.

La imagen de Caronte, una de las lunas de Plutón, registrada por New Horizons.NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute


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martes, 20 de septiembre de 2016

Nuevo misterio: Detectan rayos X procedentes de Plutón

Por ser frío, rocoso y no contar con un campo magnético, Plutón carece de un mecanismo natural para emitir rayos X.


Un grupo de astrofísicos estadounidenses ha detectado rayos X procedentes de Plutón, un hecho que abre nuevos interrogantes sobre la naturaleza de la atmósfera de este planeta enano del sistema solar, informa la NASA.
"Hemos sabido que Plutón está interactuando con el viento solar de una manera inesperada y energética", afirma Carey Lisse, astrofísico del Laboratorio de Física Aplicada en Laurel (EE.UU.).
Por ser frío, rocoso y no tener campo magnético, Plutón carece de un mecanismo natural que le permita emitir rayos X, pero la interacción entre los gases que lo rodean y el viento solar –una corriente permanente de partículas cargadas emitidas por el Sol– sí los puede crear.
El problema es que el brillo detectado por el observatorio de rayos XChandra de la NASA ha resultado ser ser más alto de lo esperado.
Lisse y sus compañeros de investigación sugieren varias teorías para explicar el fenómeno, entre ellas que Plutón tal vez cuente con una cola de gases mayor de lo estimado y más parecida a la de un cometa.
Según otras teorías, los campos magnéticos interplanetarios pueden estar enviando más partículas de viento solar hacia Plutón de lo que se estimaba o la baja densidad del viento solar en la zona del planeta enano puede ayudar a la formación de gas alrededor de su órbota en forma de 'dónut'.

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sábado, 17 de septiembre de 2016

Resuelven el misterio de Mordor, la enorme mancha roja en la mayor luna de Plutón

Esta mancha roja ha sido un quebradero de cabeza para los científicos de la NASA.

Cuando el año pasado las cámaras de la sonda espacial New Horizons captaron Caronte, la mayor luna de Plutón, los científicos de la NASA no podían entender lo que estaban viendo.
Era una mancha roja y oscura, por lo que en la agencia espacial estadounidense decidieron llamarla "Mordor Macula" (Macula significa mancha oscura y Mordor es la Tierra Negra de la novela "El Señor de los Anillos", de J.R.R. Tolkien).
Si bien otros cuerpos celestes en el Sistema Solar tienen manchas en sus polos, éstas suelen ser brillantes debido a la reflexión del hielo. Pero no oscuras.
Así que en los últimos 12 meses los astrónomos de la NASA trabajaron pararesolver el misterio.
Y ahora saben que la mancha roja viene de Plutón.
"¿Quién iba a pensar que Plutón era un grafitero y está pintando a su compañero con una tinta roja que cubre un área equivalente al tamaño de Nuevo México [Estados Unidos]?", dijo Will Grundy, uno de los investigadores de New Horizons y jefe del estudio que se publicó en la revista Nature.




Esa "tinta" roja es el gas metano que se escapa de la atmósfera de Plutón, queda atrapada por la gravedad de la luna y se congela en el polo.

Plutón "pinta" a su satélite con metano.

Cuando esto sucede, un proceso químico con luz ultravioleta del Sol transforma el metano en hidrocarburos más pesados y en materiales rojizos orgánicos conocidos como tolinas.
"Cada vez que exploramos, encontramos sorpresas", agregó Grundy en el sitio de la NASA.
"La naturaleza es sorprendentemente inventiva, utiliza leyes básicas de la física y la química para crear paisajes espectaculares".

Cubre pero no penetra

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores analizó en detalle las imágenes enviadas por New Horizons y las comparó con modelos computarizados que muestran la evolución del hielo en los polos de Caronte.
La superficie de Caronte es en su mayoría agua gris sucia congelada, y según el profesor de geociencias planetarias David Rothery, de la Open University de Reino Unido, la mancha roja parece es película delgada que cubre pero no penetrala topografía del satélite.
"Caronte orbita muy cerca a Plutón, y buena parte del metano que se escapa del planeta enano cae en su superficie", escribió en el sitio especializados The Conversation.

"Si una molécula de metano golpea (la superficie de la luna) en la noche, se quedará pegada, sobre todo en el invierno del polo, donde la temperatura es muy baja", agregó.

Caronte (izq.) y el planeta enano Plutón (der.) fotografiados por New Horizons.

Pero, ¿qué hay del polo sur? ¿Por qué allí no se ve una mancha como en el norte?
Cuando New Horizons hizo su vuelo por Caronte, los expertos pudieron estudiar el polo sur a través de la luz solar reflejada de Plutón.
"La resolución espacial de estos datos es muy pobre, pero la suficiente como para demostrar que en el polo sur también hay una mancha roja", contó Rothery.
Así que en Caronte, Mordor no sólo se extiende por el norte, sino también en el sur.


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miércoles, 14 de septiembre de 2016

El largo invierno tiñó de rojo a Caronte, el pequeño mundo del Hades

Los científicos han averiguado el origen de la peculiar mancha del planeta enano que orbita en torno a Plutón

El invierno dura en Caronte cerca de 100 años. Pero cuando acaba, el metano que se acumula en el polo norte es transformado por el Sol en productos químicos rojos - NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute

En los límites del Sistema Solar comienza el reino de los pequeños mundos helados, una vasta región conocida como el cinturón de Kuiper donde el Sol es apenas un punto débil en la distancia. Las rocas orbitan allí sumidas en una fría quietud, recubiertas de hielo y polvo creados en los orígenes del Sistema Solar.

Cuando la nave «New Horizons», de la NASA, logró pasar por allí en julio de 2015, las cámaras apuntaron a Plutón, el que antaño fuera un planeta, y a Caronte, una roca hermana de unos 1.200 kilómetros de diámetro cuyo nombre hace honor al barquero del Hades. Los análisis que se hicieron a partir de entonces mostraron que en realidad ni Plutón ni Caronte eran rocas tan inertes y frías como se pensaba, sino que su geología estaba tan vivacomo para haber creado una superficie rica, compleja y dinámica.
Comparativa de tamaños entre la Tierra (derecha), la Luna (arriba) y Caronte- NASA, JHUAPL, SWRI, Gregory H. Revera

Este miércoles, los abundantes datos recogidos por «New Horizons» han dado otro de sus frutos. Tal como se ha publicado hoy en «Nature», los científicos han averiguado el origen de una extraña mancha rojiza presente en el polo norte de Caronte: según han deducido, se formó a causa de una enorme acumulación de gas metano que quedó atrapada en la roca durante un invierno de 100 años.
A diferencia de la Tierra, donde un año dura alrededor de 365,5 días, un año de Caronte dura 247,7 añosterrestres. Por eso, las estaciones de Caronte se prolongan durante siglos y moldean de una forma muy profunda la dinámica de este pequeño mundo.
En esta ocasión, un equipo de investigadores dirigido por Will Grundy, investigador en el Observatorio Lowell (Arizona, Estados Unidos), analizó las condiciones del polo norte de Caronte. Y encontró evidencias de que esa región sufre largos periodos de temperaturas extremadamente bajas.
Tanto que es posible que el gas metano que procede de la tenue atmósfera de Plutón quede allí atrapado y enterrado durante al menos 100 años.
Pero cuando pasa el periodo más frío, la débil luz del sol activa una peculiar primavera abisal. El metano comienza a transformarse en productos químicos de color rojizo. Y por eso, el barquero tiene en su polo norte una mancha del color de la sangre.

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jueves, 25 de agosto de 2016

Plutón no es desde hace 10 años nuestro 'noveno planeta' y dos uruguayos tienen la culpa

La investigación difundida por dos astrónomos de Uruguay ante la Unión Astronómica Internacional permitió despejar dudas acerca de las características del hasta entonces considerado 'noveno planeta'.


Hace 10 años el mundo científico sentó las bases para redefinir el concepto de lo que se denomina 'planeta' y el primero que no encajaba con estas nuevas percepciones fue el llamado 'noveno planeta': Plutón.
Este hecho, que cambió los paradigmas establecidos hasta ese momento para la observación y calificación planetaria, surgió a propósito de la propuesta de dos astrónomos uruguayos, Gonzalo Tancredi y Julio Ángel Fernández, ante la conferencia en la Unión Astronómica Internacional de aquel año.
Aunque, finalmente, la propuesta de los sudamericanos logró consenso y certeza científica, el camino hasta su aceptación estuvo plagado de obstáculos.
El diario 'La República' recuerda la hazaña de los uruguayos y comenta la polémica que aún rodea los novedosos conceptos de su reclasificación planetaria.

De noveno planeta a enano

Las observaciones realizadas por los astrónomos uruguayos les permitieron concluir que Plutón era el único de los planetas de nuestro Sistema Solar que, particularmente, no ejercía ningún tipo de influencia en su órbita.

A continuación, ambos científicos buscaron apoyo en otro especialista en la materia, el astrónomo británico Mark Bailey, para concretar un planteamiento que permitiera despejar dudas acerca del inusual comportamiento que experimentaba Plutón con respecto a los otros planetas del sistema solar.
Y así quedó plasmado en anotaciones del diario de trabajo de Tancredi, citadas por la BBC con motivo de la conmemoración del hallazgo.



En este sentido, un primer paso fue desarrollar una propuesta donde la categorización de cuerpos celestes como Plutón pasara de planeta a 'planetoide'. De esta forma, comenzaron un proceso de validación de criterios con otros expertos en materia astronómica, de tal forma que un número cada vez mayor de opiniones se fue sumando a su propuesta.

Tancredi recuerda que el proceso hasta llegar al 24 de agosto de 2006 fue "divertido", estuvo plagado de nuevas experiencias, y contó con la participaron de centenares de personas enzarzadas en discusiones de muchas horas.
A partir de la defensa de su postura ante el plenario de la UAI, el astrónomo Julio Ángel Fernández fue el encargado de exponer los argumentos por los que se consideraba distinta la clasificación de Plutón en consideración con los demás planetas del sistema solar.
Tras acalorados debates, "la suerte de Plutón estaba echada", recuerda Trancredi. Su propuesta fue aceptada y surgió la idea de denominar 'planeta enano' a Plutón como parte del nuevo sistema para clasificación de planetas que, tanto Tancredi como Fernández, proponían a la UAI, a saber: planetas, planetas enanos y cuerpos menores.
En opinión de Tancredi, "el Sistema Solar quedó más ordenado". "Fue la forma de más ordenada que respetaba las ideas sobre el origen y la formación del Sistema Solar", recuerda.

En retrospectiva

Transcurridos 10 años de aquel avance científico, y como era de esperar, no a todo el mundo satisfizo la nueva clasificación planetaria. De hecho, Estados Unidos fue uno que no quedó contento con la postura y la propuesta de los uruguayos.
Imagen de Plutón (en primer plano) y Caronte (detrás) tomada por la nave New Horizons de la NASA, 14 de julio de 2015.NASAReuters

Mark Styles, miembro del Instituto de Ciencias Planetarias de Tucson, Arizona, ha planteado su desacuerdo con lo definido en la UAI y se ha negado a usar esa nueva clasificación.
"Plutón todavía está clasificado como planeta por buena parte de la comunidad planetaria, que considera que 'enano' es una característica razonable de distinción de tamaño y no una característica física", declaró.
Más concretamente, la NASA considera a Plutón como un "planeta enano que gira alrededor del Sol", incidiendo en que esa órbita que realiza el cuerpo celestre alrededor de su estrella regente no permite degradarlo más en la escala planetaria. En pocas palabras, Plutón sigue siendo un planeta, pero enano.

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miércoles, 27 de julio de 2016

¿Cuáles son los verdaderos colores de los planetas?

¿Son estos los verdaderos colores de los planetas?

Las imágenes que llegan de las sondas espaciales que tenemos allá afuera para estudiar los planetas y lunas no dejan de sorprendernos.

Algunos planetas se muestran con tonalidades más intensas que otros. Pero, ¿estamos viendo los verdaderos colores?

La respuesta corta es "algunas veces", porque los hay que son verdaderamente coloridos.Otros están cubiertos por roca y son prácticamente grises; así que si te topas con una foto de ellos en la que se ven llenos de color, puedes estar seguro de que esa imagen no es muy verídica.

Usualmente se tienden a exagerar las sutiles diferencias que el ojo humano no podría detectar sin un poco de ayuda.

Cualquiera que haya utilizado un teléfono inteligente para tomar fotos, probablemente se ha tropezado con varias opciones para exagerar o bajar la tonalidad de los colores.

Saturno suele tener un amarillo pálido.

Técnicas similares se utilizan para procesar las imágenes que llegan de los telescopios espaciales, y casi siempre se exageran los colores.
Lo que ocurre es que una cámara colocada en una nave espacial rara vez detecta los colores de la misma forma que lo hace un ojo humano.

Por ejemplo, los componentes rojo, verde y azul normalmente se graban por separado como tres imágenes distintas en blanco y negro y se combina en colores con el único propósito de mostrar la foto.

La forma en que se mezclan los colores está concebida para que sean como lo verían tus ojos.

Lo que es más, los colores en la imagen no corresponden a los originales, incluso si no se ha hecho ningún intento para exagerarlos.

En principio, una cámara de una nave espacial puede grabar cualquier parte del espectro de luz.

Cuando uno de los canales está más allá del rango visible, como el ultravioleta, todavía tenemos que usar el rojo, verde o el azul para mostrarlo.

Esto significa que la imagen resultante tiene un "color falso", que puede ser exagerado todavía más.

Los planetas gigantes
La Gran Mancha Roja es roja

Júpiter: este gigante del Sistema Solar tiene "la Gran Mancha Roja", una inmensa tormenta en forma de óvalo.

Mientras que los colores más sutiles que vemos en otros lugares de Júpiter se pueden deber a las nubes de granito que se ven a través de diferentes profundidades de la atmósfera, las nubes en la mancha sí se tiñen de rojo por un contaminante que todavía desconocemos.

Puede ser que se trate de fósforo, algún compuesto de sulfuro o una molécula orgánica compleja.

La propensión de Júpiter por colores fuertes es compartida por su luna más recóndita, Ío.

Ío tiene un natural color amarillo, mientras que Europa suele retocarse.

Allí, frecuentes erupciones volcánicas bañan la superficie con sulfuro y dióxido de sulfuro, lo que hace que el satélite se vea como una pizza amarilla con aceitunas negras, que en realidad son manchas de lava que están demasiado frescas como para que se les pegue lo amarillo.

En contraposición, la siguiente luna, Europa, tiene una superficie de agua congelada.

Esto la hace muy reflectante, pero sin mucho color.

La mayoría de las imágenes de Europa a color que sueles ver son una reproducción con una cromática exagerada.


Saturno tiene más colores mudos que Júpiter, a pesar de tener una atmósfera parecida.


Su color natural es de un amarillo pálido, así que cualquier foto que veas con tonos intensos se tratará de una que colorearon.


Este es el color natural de Neptuno

Urano y Neptuno también se esconden en una atmósfera inmensamente densa.

Para nuestros ojos, Urano aparece verde y Neptuno azul, debido a que sus nubes más altas de metano condensado se ven a través de un gas metano de mucha profundidad que filtra el componente rojo de la luz solar.

No hay mucha variación de color, las nubes más altas se ven blancas pero todo lo demás es azul o verde.

Los planetas rocosos

Nos solemos referir a Marte como el "Planeta Rojo".

El hierro que hay en sus rocas y el polvo se vuelven en óxido de hierro. Es por esto que el planeta se ve rojo a simple vista cuando lo vemos en el cielo.

También se ve rojo desde su órbita, y rojo se ve por las sondas que exploran su suelo.
Tres versiones de la misma vista de Marte tomada por la sonda Rover. A la izquierda: una sin procesar. Medio: una ajustada a cómo la vería el ojo humano. Derecha: cómo se vería bajo las condiciones de luz que hay en la Tierra.

Aquí el debate está en mostrar los colores como "realmente" se ven o si se debería mostrar como si la calidad de la luz en el planeta fuera igual que la dela Tierra.

Venus está envuelta en unas deslumbrantes nubes blancas y la superficie sólo ha sido visitada por un manojo de sondas soviéticas.

Las densas nubes sólo permiten que un brillo rojizo opaco llegue al suelo; por lo que en todas partes se ve ese color naranja.

Pero en realidad, las rocas son de una especie de lava gris opaco.
Este es el color gris natural de Venus

Mercurio es un mundo sin aire hecho de una monótona roca gris con solo una pizca de rojo.

Solo refleja el 7% de la luz solar que cae sobre ella, que es sólo un poco más de lo que reflejaría un carbón encendido, pero está tres veces más cerca del sol que la Tierra. Y es esa cercanía lo que hace que la luz solar haga que se vea muy brillante, y que no se necesite ajustar el brillo de la imagen.

Sin embargo, para desentrañar las variaciones de color que se esconden en las características del paisaje de Mercurio, es una práctica común usar un color falso para, básicamente, aumentar las muy sutiles diferencias de color natural y hacerlas que salten a la vista.

La superficie de Venus tomada por la sonda Venera 13. La imagen de arriba es el color natural del planeta, mientras que la de abajo es como se vería si tuviera la misma luz solar que hay en la Tierra.

Pero no pienses que esto es trampa.

Revelan verdades sobre mundos que hubieras podido ver si tus ojos y tu mente se hubiera desarrollado allí, y que al hacerlo se maximiza la información que tenemos disponible de los planetas.

*David Rothery ha escrito varios libros sobre los planetas y las lunas del sistema solar y esta historia la publicó originalmente en el sitio The Conversation.


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